sábado, 14 de noviembre de 2009

LA LEY DE CAUSA Y EFECTO


Quien, de todas las personas que se encuentra leyendo esta información, no ha escuchado hablar de la ley de causa y efecto o de la siembra y la cosecha o de la acción y reacción. Todos sabemos que cada acción genera una reacción en la misma magnitud y en sentido inverso.

Mi invitación es para que nos convirtamos en los creadores conscientes de la causa y dejemos de ser los soñadores inconscientes del efecto.

Por lo general, nuestras vidas se concentran en función del efecto, estamos pendientes todo el tiempo de los efectos que se puedan presentar constantemente en nuestro entorno y nos olvidamos por completo de que somos la causa que generó esos efectos.

Cuando adoptamos un estilo de vida que lo podríamos llamar “causal” constantemente estamos conectados con la energía de la creación, ya que dejamos de pensar en los posibles resultados para concentrarnos en las acciones necesarias de acuerdo con la mayor representación posible de nuestro más grandioso ideal.

Este estilo de vida lo podemos manejar perfectamente a través de nuestra imaginación. Se trata de imponer cierto tipo de control mental con la única finalidad de crear nuevos hábitos de pensamiento o imaginación.

Si diariamente estamos concentrados en pensar o imaginar cual es nuestro mayor ideal de vida, cual es la visión más amplia que podemos generar sobre nosotros mismos y no permitimos pensamientos que nieguen esa gran verdad, automáticamente nos estamos convirtiendo en la causa de ese maravillosos efecto que tanto anhelamos.

Una vida que se vive en función de la causa es una vida llena de logros, alegría y felicidad, ya que sin esfuerzo alguno se están creando los efectos que se desean experimentar o disfrutar.

Por el contrario, una vida que se vive en función del efecto, es una vida llena de expectativas y por ende de carencias.

Cuando somos los generadores conscientes de la causa y no del efecto todo comienza a fluir de una manera maravillosa, simplemente porque estamos utilizando los grandes poderes que Dios nos obsequio: Elección y Creación.

Elegimos constantemente y creamos con la misma velocidad con que elegimos. Si elegimos ser la causa, entramos en un proceso de creación consciente de los efectos deseados. Si elegimos vivir en función de la consecuencia creamos inconscientemente lo contrario a lo elegido, ya que se genera un proceso de expectativas y resistencias y como nos dice una gran máxima de crecimiento personal “Todo lo que resistes persiste”.

Utilicemos la imaginación, imaginemos constantemente durante el día la visión más amplia que podamos tener de nosotros mismos, imaginemos el empleo que queremos tener, imaginemos el carro que nos gusta, imaginemos todas las posibilidades que nos llaman la atención, pero cuando les sugiero que lo hagan, quiero decir que lo hagan muchas veces al día y siempre manteniendo el mismo patrón de imagen (si hoy imaginas un carro de una marca determinada, color verde, y mañana lo imaginas de otra marca y otro color no estas haciendo nada).

Conviértanse en la causa de su éxito y no en la consecuencia de el.

Por:Francisco Giménez
www.uniriqueza.com/

¿Cómo funciona la Ley de Causa y Efecto?
La Ley de Causa y Efecto es conocida también como Ley de Consecuencia, Retribución o Compensación. La Ley de Causa y Efecto es una ley que funciona perfectamente en todos los planos y trae a la realización todo lo que sembramos, tanto en pensamiento, palabra y acciones. Esto quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá de la causa puesta en movimiento. No existe el azar, la buena suerte o la mala suerte, sólo resultados.
Todos tenemos responsabilidades que cumplir que no debemos evadir, si las evadimos tendremos que hacer las correcciones pertinentes y mientras más las evadamos, más difícil y penosa será la corrección que debamos hacer,pues las consecuencias son ineludibles. Aún los actos aparentemente “insignificantes” pueden afectar a docenasyaún a cientos de personas y de esas consecuencias seremos directamente responsables, y la propia ley exigirá su pago, que no es otra cosa que el proceso de aprender a obrar bien. Como somos aún seres evolucionantes e imperfectos, estamos expuestos a cometer errores. Un error cometido honradamente, con sincera intención de ser constructivo, tendrá por supuesto que ser corregido, pero la corrección será más severa si intentamos evadir nuestras responsabilidades o hacemos deliberadamente aquello que sabemos que está mal hecho sólo por satisfacer nuestros deseos personales.
Para ejemplificar sencillamente la mecánica de la Ley de Causa y Efecto, podemos decir que si solemos tener sentimientos negativos como la envidia, la codicia, o el rencor y solemos pensar en negativo con respecto a nuestras vidas y la de las demás personas, los resultados serán entonces negativos.
Y si por el contrario pensamos en positivo y luchamos para que cada día seamos mejores, entonces así lograremos resultados positivos.
Si cambias la calidad de tu pensamiento, cambiarás la calidad de tu vida. El cambio de tu experiencia exterior traerá consigo el cambio de tu experiencia interior.
Recogerás lo que has sembrado ya sea negativo o positivo. Ahora mismo lo estás haciendo.
Todo lo que eres o llegues a ser será el resultado de tu modo de pensar y de tu actitud. Tengamos en cuenta que el pensamiento es el arma más importante para lograr nuestros objetivos. Si deseamos a los demás buenas cosas, entonces estamos al mismo tiempo deseándonos buenas cosas para nosotros mismos



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